martes, 9 de julio de 2013

Haciendo amigos 1

 Chic@s siento mucho haber estado ausente, pero.... los estudios son los estudios y en época de exámenes ya sabéis lo que pasa. Espero que os guste, igual que espero que les guste a ciertas personas este relato. De nuevo os recuerdo que hay partes de realidad y partes de ficción, y que cada cual puede elegir qué es que. Por último, pediros que se agradecen vuestros comentarios. Besitos muchos, sonrrisas miles.

Solo hacía unos días que Paula conocía a Juan y Elena, pero la verdad les habían caído muy bien desde el primer momento, habían quedado para tomar unas cervezas y tener un rato de charla, lo que le daba mucha pena, es que se tenía que marchar en dos días y no iba a poder estar con ellos, de manera más íntima, o eso es lo que ella creía. Un día antes de que sus vacaciones acabasen, volvieron a quedar en el mismo sitio de siempre, a la hora de siempre, los tres se habían estado insinuando por mensajes, claro, por allí Paula era muy valiente, pero luego cara a cara ya había demostrado lo mucho que se cortaba, aunque como ella pensaba, no era la única, Elena también se cortaba bastante en el cara a cara, en cambio Juan se comportaba sin ninguna preocupación con la mayor naturalidad del mundo.

Ese día, Paula tenía ganas de acabar con ellos en la cama, no había tenido muy buenas experiencia con eso de los tríos, pero para que mentir, solo pensarlo se excitaba mucho. Pero también sabía que no sería ella quien diera el paso de decirlo, no se veía capaz. Después de un rato de charla y risas, Juan se excusó alegando que ese día estaba especialmente cansado, y que se marchaban ya a casa, esto a Paula no le hizo ninguna gracia, y aunque no lo dijo abiertamente se le notó en su cara.
-Bueno chicas, que queréis hacer vosotras.- Preguntó Juan a Elena y Paula mientras que se ponía de pies para ir al baño. Pero no obtuvo otra respuesta más que las dos se encogieran de hombros.- Bueno, pues pensadlo en lo que voy al baño y me decís.
Él se fue, y las dos se quedaron allí hablando, de todo menos sobre lo que les acababa de preguntar Juan. Cuando éste volvió las dos siguieron con su charla como si la pregunta de hacía unos minutos no hubiese ido con ellas.
-¿Qué habéis decidido?
-A mí me da igual, si estáis casados vamos cada uno a casa y listo, ya volveré.- Todo esto lo dijo con una sonrisa un poco forzada
En ese momento, Juan y Elena se miraron con una sonrisa pícara que Paula no terminó de entender.
-Si te da igual, ¿te vendrías a nuestra casa?
Esa respuesta cogió a Paula desprevenida, sí que es cierto que habían estado hablando sobre quedar, pero siempre en hipotéticos casos y siempre en su casa, así que eso la dejó totalmente descolocada. Su cabeza solo podía pensar que no les conocía de mucho tiempo, que podrían ser unos locos psicópatas, o algo peor, pero por otro lado, su instinto le decía que no, que eran gente muy maja, y hasta el momento la habían tratado muy bien, porque todo iba a cambiar en un momento. Todo esto pasó en menos de un minuto, en el cual se hizo un silencio un poco incómodo, pero optó por dejar la mente en blanco durante dos segundos y dar su respuesta.
-Bueno, pues cuando queráis nos vamos.- Dijo Paula ya nerviosa del todo. Todo aquello había pasado demasiado rápido. Pero bueno, si tenía algo claro es que de las locuras de ese tipo es con las que más se disfruta.
Los tres se pusieron de pie y fueron al coche. Paula estaba muy nerviosa, no habló en los veinte minutos que duró el camino. Elena le estaba hablando y ella contestaba asintiendo la cabeza o con monosílabos, pero no le salía nada más. Juan por el contrario no se pronunció, iba concentrado en algo, y Paula no sabía que era, cosa que la ponía más nerviosa aún. Llegaron a su casa, era pequeña y rústica pero le gustó mucho.
Cuando entraron, se la enseñaron, aunque no había demasiado que enseñar, Elena recogió un poco mientras Paula y Juan se sentaron en el sofá a charlar un rato intentando que se relajase, pero no sirvió de mucho estaba muy cortada. En un momento de su conversación Elena les interrumpió para decir que se iba a la ducha, se metió en el baño, dejó la puerta abierta, y cuando Juan oyó que cerraba las cortinas de la ducha miró a Paula.
-Vamos con ella.
Sus palabras sonaron entre sugerencia y orden, pero Paula no se lo pensó dos veces, se puso de pie, se sacó el vestido y el tanga y prácticamente corrió hasta el baño, seguida por Juan. Se acabaron las vergüenzas y la timidez pensó Paula. Cada uno se puso a un lado de la cortina de la ducha y la abrieron de pronto, lo que hizo que Elena se asustase y dejase caer la alcachofa de la ducha y mojó por completo a sus dos invitados.
Entraron en la ducha, y Elena que también había decidido que se acabó la vergüenza empezó a besar a Paula, mientras Juan con el bote de jabón líquido dejaba caer por el cuerpo de las dos chicas. Mientras que jugaban entre ellas, empezó a enjabonarlas, para luego aclararlas con agüita, y en ese momento llegó su turno. Elena y Paula se agacharon en la ducha y mientras que la primera se metía la poya de su chico en la boca, hasta tragársela por completo, Paula empezó a besarle y a acariciarle los huevos, después cambiaron, después de un rato así, las dos se pusieron de pie, Elena se colocó entre medias de los dos, mientras que Juan le restregaba toda la poya por detrás, Paula la iba acariciando el coñito y besaba y mordía sus pezones. Los tres estaban muy excitados.
Salieron de la ducha Juan y Paula, Elena tenía que acabar de lavarse, ya que la habían interrumpido. Mientras tanto, Juan cogió a su nueva compañera por la cintura mientras que se estaba secando y le pasó su dura poya por la rajita estaba empapada, y eso le gustó. De repente, Paula no sabía como pero se encontró la poya de Juan entre sus piernas, y la boca de Elena en su cuello mordiéndola y apretándole los pezones.
Cuando pararon, de nuevo Juan y Elena se miraron de manera muy cómplice, sonrieron, y la dejaron en mitad del salón mientras que los dos se metían en el cuarto.
-No te muevas, te vamos a dar una sorpresa.- Le dijo Elena gritando desde el cuarto

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