Con ella atada a la cama y los
ojos vendados de nuevo, quería probar hasta donde estaba dispuesta a llegar, descubrir
donde estaba su límite. Cogió el huevo vibrador y se lo metió en el coño, lo
activó y lo puso en la primera velocidad, ella dio un salto en la cama, no
esperaba que eso empezase a vibrar, pensó que solo le había metido las bolas.
Esta vez no pensaba hablarle,
solo quería ver sus reacciones, cogió la vela de nuevo, y la encendió, dejó que
se derritiera un poco, y empezó a dejar caer cera por su vientre, de nuevo ella
se asustó la pilló desprevenida, no esperaba eso, la dejó caer por todo su
vientre,y fue subiendo hasta sus tetas, la distancia desde la que la dejaba caer la iba variando, empezó echándola baja, fue subiendo y luego volvió a bajar casi tocando su piel, cuando hacía eso, ella gritaba, ¿lo estaba haciendo a conciencia? Pensaba ella, cada vez que notaba el fuego de la vela casi rozando su piel, el cuerpo se le estremecía. Al llegar al pecho, prácticamente lo baño en cera, casi podrían a ver sacado un molde de sus tetas, pero eso no fue lo peor, sino que ahí no tuvo compasión, le echo la cera muy cerca, apenas subió cuando la derramó ahí, no iba a gritar, se lo propuso desde el principio, sabía que la estaba poniendo a prueba y no lo haría, se tomó este juego como una competición personal entre ella y Él. Siguió subiendo hasta su cuello, ahí la distancia de la vela subió un poco más, no se detuvo mucho en esa parte, las manos de ella empezaron a temblar, nunca le había echado cera ahí y tenía un poco de miedo, volvió a bajar, trazando una línea recta desde la garganta, pasando por el esternón, llegando a su ombligo, y la parte baja de la barriga, ahí no continuó recto, sino que primero se fue a por su lado derecho, y derramó una cantidad bastante grande de cera y continuó por el muslo, había vuelto a bajar la vela, de nuevo la distancia era muy reducida, la levantó para pasar al otro lado, subió hasta la barriga y de nuevo hizo la misma operación con la parte izquierda de su ingle y de su muslo. Tuvo que morderse el labio para no gritar, subió pero esta vez la distancia desde donde caía la cera era la misma, muy cerca de la piel, llegó hasta el punto donde había se había desviado hacia un lado, con la vela a una altura muy baja, continuo esa línea, y siguió bajando, ella pensó que cuando fuese a llegar al coño la subiría, pero no lo hizo, la cera comenzó a gotear poco a poco por el interior de su coño, cuando habían caído algunas gotas, paró… No sabía lo que estaba haciendo, no le veía y ahora mismo estaba en un momento de bastante tensión, solo habían sido unas gotas y le habían quemado bastante, o subía la vela o no podría aguantar, de pronto notó como a una distancia corta comenzaba a caerle bastante cera por el coño, ahí no pudo reprimir el dolor, dio un grito tan fuerte, que debió de oírse en toda la planta. Levantó la vela, se acercó a ella y la intentó calmar, la besó en la mejilla mientras se acercaba despacio hasta su boca, le dijo que se calmase que ya había pasado, aunque ella por dentro pensaba que no podía calmarse, que había conseguido lo que quería, oírla gritar, ella respondió a su beso.
Mientras que se besaban, el
deslizó la mano por el cuerpo de ella, le separó las piernas, y comenzó a
azotar su coño con la manos, para que la cera se fuese cayendo
-Si sigues azotándome así,
conseguirás que me corra.- Le dijo ella, le estaba dando en el clítoris lo que
le provocaba una gran estimulación, la respuesta de Él fue muy clara.
-Pues concéntrate para no
hacerlo, o tendré que castigarte.
Ella se concentró, respiró
hondo, e intentó no hacerlo, pero sabía que si no paraba no podría evitarlo, de
manera que cerró las piernas, esto no
evitó que parase pero al menos le dio un momento para que Él dejase de
golpearla y ella pudiese relajarse un poco.
-Abre las piernas.- Le dijo con
tono autoritario, pero ella se negó, de manera que se puso delante de ella, le
separó las piernas, y siguió azotándola, apenas le quedaba cera ya ahí, ahora
le tocaba el turno a sus tetas, primero fue quitando la parte más gorda de la
cera, y cuando la que quedaba solo se caería si la azotaba o si la rascaba un
poco, empezó a azotarla con la mano, bastante fuerte, para que cayese toda,
cuando acabó con sus tetas, pasó a la barriga, pero aquí no la quiso golpear
muy fuerte, sabía que los golpes eran molestos, le dio un poco para que cayese
la cera, y cuando ya no caía más, decidió que la que quedaba ya se le iría
cayendo solita.
-Voy a castigarte, por cerrar
las piernas antes, y negarte a abrirlas.
+Ella con los ojos vendados aun,
empezó a hacerle pucheritos con la boca, viendo que Él no le hacía caso, pasó a
intentar explicarse, pero apenas habían salido dos palabras de su boca y Él la
había mandado a callar, no quería escuchar escusas baratas. Le soltó las manos
del cabecero de la cama, quitó la venda de sus ojos, y la apoyó con el culo
hacia afuera en una columna que había en el cuarto, la cogió las manos y las
pasó por encima de la cabeza, las ató ahí y se colocó justo detrás de ella,
contra su cuerpo, haciendo presión para que su piel diera contra la fría pared
de la columna, de esa manera puestos le susurró al oído que la iba a castigar, y
se iba a arrepentir de no a verle obedecido antes. Pero antes quería excitarla
mucho más, así que colocó su poya en la entrada de su coño, y empezó a rozarla,
ella creyó que la iba
a follar, pero no, no lo hizo, solo jugaba con ella,
estaba tan cachonda, que lo único que temía es que no la follase o no la dejase
correrse, todo lo demás le daba igual. No pensaba en el castigo que ahora se le
venía encima.
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