La dejó allí atada y salió, después de un rato que a Paula se le hizo eterno, o tal vez es que lo fue, no estaba segura. Estaba ya desesperada. Y en ese momento abrió la puerta, se acercó a la cama y la desató. Juan se sentó en la cama y esperó para ver que hacía ella. Paula se levantó de la cama, y se puso de pie a su lado, con la mirada baja. Sabía que su castigo no había acabado, pero lo que no sabía es lo que quería que hiciera ahora.
-Cómemela puta.
Le dijo esto señalando el suelo, para que se arrodillase, ella iba a hacerlo, pero la cogió por la muñeca, puso un cojín en el suelo y le dijo.
“Ahora”. Paula se arrodilló, le desabrochó el pantalón bajó la cremallera y sacó su poya dura y tiesa de los calzoncillos. Se la metió entera en la boca, mientras la chupaba le acariciaba los huevos, puso todo su empeño en que le gustase. No quería hacerle enfadar, no más de lo que ya estaba. Se metía la poya hasta la garganta como sabía que le gustaba, y Juan le sujetaba la cabeza, para que no se la sacase, después pasó a lamerle los huevos. Notaba que Su Amo estaba muy excitado, así que siguió comiéndosela. Cuando Juan notó que se iba a correr, la agarró por el pelo, para sacársela de la boca. Y acabó corriéndose, pero toda la leche calló al suelo, esa era su intención. Sabía que su puta no toleraba bien, que se corriesen en la boca.
-Mira lo que has conseguido puta. Ahora tendrás que recogerlo.
Estaba muerta de vergüenza, sabía que Juan no le quitaría ojo de encima, pero aun así, se agachó y empezó a recogerlo todo con la lengua. Cuando vio que no quedaba nada, se apoyó sobre los talones, y se quedaron mirándose el uno a la otra.
-Gracias Amo.- Le dijo orgullosa de lo que acaba de hacer.
-Ve a lavarte, y prepara la cena. Yo voy a arreglar unos papeles, tienes una hora exacta.
La besó en la frente, y salió del cuarto. Paula fue al baño, se dio una ducha, agradeció el agua tibia recorriendo su cuerpo, pero no podía pararse mucho, no tenía demasiado tiempo para organizarlo todo. Salió, se secó y se puso una bata con un estampado que se había comprado especialmente para Él. Iba a
sorprenderle, apareciendo desnuda, que sabía que eso le gustaba mucho, pero para hacer la cena no quería estar así. Bajó casi corriendo a la cocina y oyó a Juan desde el despacho regañándola, no le gustaba que bajase las escaleras corriendo, no sería la primera vez que se caía.
-Perdón…
Gritó Paula, con un leve tono burlón. Llegó a la cocina, abrió el frigorífico no había mucho donde elegir. Y no tenía mucho tiempo. Hizo una ensalada y unos filetitos de pollo a la plancha. Mientras tanto puso la mesa, y cinco minutos antes de la hora terminaba de servir los platos. Le avisó, y le esperó de pie junto a la silla. Cuando Juan llegó, le retiró la silla y la invitó a sentarse, la acompañó, la cena fue distendida, hablaron un poco de todo, pero hasta el postre, Juan no sacó el tema de su castigo.
-Queda la última parte, recoge la mesa y sube al cuarto.
-Sí Amo
-Mira lo que has conseguido puta. Ahora tendrás que recogerlo.
Estaba muerta de vergüenza, sabía que Juan no le quitaría ojo de encima, pero aun así, se agachó y empezó a recogerlo todo con la lengua. Cuando vio que no quedaba nada, se apoyó sobre los talones, y se quedaron mirándose el uno a la otra.
-Gracias Amo.- Le dijo orgullosa de lo que acaba de hacer.
-Ve a lavarte, y prepara la cena. Yo voy a arreglar unos papeles, tienes una hora exacta.
La besó en la frente, y salió del cuarto. Paula fue al baño, se dio una ducha, agradeció el agua tibia recorriendo su cuerpo, pero no podía pararse mucho, no tenía demasiado tiempo para organizarlo todo. Salió, se secó y se puso una bata con un estampado que se había comprado especialmente para Él. Iba a
sorprenderle, apareciendo desnuda, que sabía que eso le gustaba mucho, pero para hacer la cena no quería estar así. Bajó casi corriendo a la cocina y oyó a Juan desde el despacho regañándola, no le gustaba que bajase las escaleras corriendo, no sería la primera vez que se caía.
-Perdón…
Gritó Paula, con un leve tono burlón. Llegó a la cocina, abrió el frigorífico no había mucho donde elegir. Y no tenía mucho tiempo. Hizo una ensalada y unos filetitos de pollo a la plancha. Mientras tanto puso la mesa, y cinco minutos antes de la hora terminaba de servir los platos. Le avisó, y le esperó de pie junto a la silla. Cuando Juan llegó, le retiró la silla y la invitó a sentarse, la acompañó, la cena fue distendida, hablaron un poco de todo, pero hasta el postre, Juan no sacó el tema de su castigo.
-Queda la última parte, recoge la mesa y sube al cuarto.
-Sí Amo
Paula lo recogió todo, enjuagó los platos y los metió en el lavavajillas. Apagó todas las luces y subió a la habitación. Juan la esperaba tumbado en la cama. La invitó a acercarse, se incorporó y al llegar a la cama, Juan la puso a cuatro patas.
-Sabes… me has puesto muy cachondo durante todo el día, y que hayamos estado cenando contigo completamente desnuda me ha vuelto loco, así que voy a follarte. Así como estaba a cuatro patas en la cama, se la clavó en el coño hasta el fondo, no le costó nada de trabajo, Paula estaba súper mojada y excitada. Cuando llevaba un rato follándosela, Paula pidió permiso para correrse. Esta vez Juan sí le dio permiso, y los dos se corrieron a la vez. Juan perdió las fuerzas, y calló sobre su espalda, y Paula se tumbó a su lado. Así se quedaron los dos dormidos.


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